Era aquella una noche tibia de primavera, como el resto de las noches tibias, de primavera; en su alma vivía lo que vive normalmente en un melancólico en las noches tibias, de primavera…Describirlo con palabras es inútil, más no tengo opción: es una mezcla de añoranza, tristeza sin causa aparente y algo parecido a la alegría de vivir, todo en partes iguales,( o tal vez un mínimo exceso de añoranza), flotando en un alma sedada por el encantamiento primaveral; es como experimentar el contraste entre la liviana alegría del mundo y la pesada carga de la existencia propia.
Inspiro profundo en forma creciente para que la esencia del mundo en flor se compenetre con mi alma, pero al sentirla en mi, se une invariablemente con recuerdos que de tan felices, se tornan tristes( psicólogos abstenerse).
Eso sería todo
Strangeman
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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